Cuando quedaban unos cuantos meses para comenzar la estación estival, decidí plantear mis vacaciones a mi pareja. La mejora constante del idioma anglosajón ha sido una constante en nuestra relación desde el principio, y teniendo en cuenta que me gusta viajar, cualquier país de habla inglesa, dentro de una lejanía razonable, me parecía bien. Así que planteé a mi chico un destino: Irlanda.
La respuesta fue: "¿Irlanda?. Mmmmm, no hay libra, hay euro, está cerca, me caen simpáticos los irlandeses... Mmmmm, bien, sí, puede estar bien, ¿no?"
Y ya no necesitaba escuchar más. La segunda parte fue contarlo a mis amigas, sobre todo a Chus y a Pamela, que en el minuto cero, decidieron acompañarnos en el viaje, si a Mr. No me interesa (mi chico), no le importaba. Todo fue un nº infinito de afirmaciones y sís constantes y me puse manos a la obra:
Durante varios días, me empapé la web Descubra Irlanda. Parecía que ya había estado allí de tantas horas que gasté mirando fotos, hoteles, B & B, rutas, etc. Me hice el viaje virtual mil veces y ya estaba cansada antes de ir.
Pero en 15 días, ya tenía el itinerario completo, los vuelos, las mejores ofertas de hoteles, la guía de Lonely Planet, los km entre ciudades, y mapas de las principales ciudades irlandesas. Mareé a todo el mundo con mis excel con toda la info completa, pero Pamela y Mr. No me interesa, dejaron que Chus y yo gestionásemos todo. Y una noche, ella y yo cerramos todas las reservas, hicimos todos los trámites y el viaje quedó cerrado.
Y la verdad es que me sentí liberada, contenta, feliz de poder planificar un viaje a otro país desconocido, y de poder soñar despierta, volando con mis ojos a otro lugar lejano a mi casa...
viernes, 9 de septiembre de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
MOMENTS...
A veces recuerdo momentos en mi vida por los que esbozo una sonrisa fácil, o aquellos en los que me parto de risa yo sola al recordarlos, y podría decirse que tengo otros cuantos que vivo en directo cada vez que los recuerdo.
Normalmente, en esos momentos no he estado sola,y más que momentos, son anécdotas o recuerdos. Pero tengo otros en los que estaba sola, más bien yo diría que estaba conmigo misma...
Os pondré un ejemplo: hace unos años, por trabajo tuve que mudarme a 110 km de mi ciudad, a un pueblo de 50km, donde el invierno era lo más parecido al de Heidi y Pedro. Al principio, vivía con una de mis mejores amigas, el Hada Buena, para los amigos. Pero tras unos meses de duro trabajo, ella decidió dejarlo y volver a la ciudad. Y allí me quedé yo, sola, en una casa preciosa y enorme para mi sola. ¿Qué iba a hacer yo con esa casa de 3 plantas para mí?
Pues al principio, como siempre, me hundí. Pero después decidí que me conocería a mí misma, y me dejé llevar por las sensaciones de aquel precioso lugar. Aprendí a cocinar, y cada tarde, caminaba con mi música y me tumbaba en los alrededores de una laguna cercana. Entonces, aprendí a escuchar el silencio, a mirar el cielo, y a sentirme a mí misma.
A veces echo de menos el poder estar conmigo misma como en aquellos momentos... Y a veces me escapo en secreto, pero sssshhhhhhhhhhh, es un secreto!
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